Por Dra. Judith Vila, especialista en Neuropediatría
Cómo identificarlos y acompañar a los niños en su desarrollo
El procesamiento sensorial es la capacidad del sistema nervioso para recibir, organizar e interpretar la información que llega a través de los sentidos: vista, oído, tacto, gusto, olfato, propiocepción (posición del cuerpo) y sistema vestibular (equilibrio y movimiento). Cuando este proceso no funciona de manera adecuada, puede presentarse un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), afectando la forma en que los niños responden a los estímulos de su entorno.
¿Qué son los trastornos del procesamiento sensorial?
Son dificultades neurológicas que impiden que el cerebro interprete de forma correcta las señales sensoriales. El niño puede:
- Reaccionar de manera exagerada a ciertos estímulos (hipersensibilidad).
- Tener una respuesta reducida o buscar estímulos intensos (hiposensibilidad).
- Mostrar una combinación de ambas respuestas según la situación.
Síntomas más frecuentes
Los signos pueden variar en cada niño, pero algunos de los más comunes son:
- Tacto: rechazo a ciertas texturas de ropa u objetos
- Gusto: rechazo a algunos alimentos debido al sabor, textura o incluso olor
- Oído: incomodidad con ruidos fuertes o inesperados.
- Vista: molestia con luces intensas o dificultad para concentrarse en estímulos visuales.
- Equilibrio: torpeza al caminar, miedo a columpiarse o dificultad para coordinar movimientos.
- Propiocepción: necesidad de chocar, saltar o morder objetos para autorregularse.
Consecuencias en el desarrollo
Si no se detectan a tiempo, los TPS pueden afectar:
- Habilidades sociales, ya que el niño puede aislarse por incomodidad.
- Lenguaje y aprendizaje, al dificultar la concentración en la escuela debido a la interferencia ocasionada por la percepción mayor o menor de la información sensorial.
- Emociones, con episodios de frustración, ansiedad o baja autoestima.
Estrategias de apoyo en casa y en la escuela
Desde la neuropediatría y la terapia ocupacional se recomiendan acciones prácticas para acompañar al niño:
- Evaluación profesional temprana para determinar el tipo de sensibilidad.
- Ambientes predecibles: rutinas claras y espacios tranquilos.
- Actividades de integración sensorial (juegos con agua, arena, texturas, actividades motoras que involucren movimiento coordinado, suspensión y equilibrio).
- Uso de herramientas de autorregulación, como pelotas sensoriales, auriculares de cancelación de ruido o mantas con peso.
- Trabajo conjunto con terapeutas ocupacionales para diseñar un plan personalizado.
¿Qué dice la ciencia?
Los trastornos del procesamiento sensorial están ampliamente estudiados en neuropediatría y terapia ocupacional. Aunque no siempre aparecen como diagnóstico independiente, se observan con frecuencia en niños con TEA, TDAH, parálisis cerebral o retrasos en el desarrollo. La evidencia respalda que una intervención temprana mejora la calidad de vida y facilita el aprendizaje escolar y social.
Conclusión
Los trastornos del procesamiento sensorial no son un obstáculo definitivo, sino un desafío que puede abordarse con estrategias adecuadas. La clave está en detectar los signos tempranos, buscar ayuda profesional y brindar herramientas al niño para regular sus respuestas sensoriales, favoreciendo así su bienestar y desarrollo integral.